Que Bolivia está sin mar, es cierto. Que Bolivia
perdió el mar, también es cierto y que lo perdió en una guerra abierta, de
frente, también.
Pero es curioso – leyendo el pacto de 1904 -- que el país vencedor pagara miles de libras esterlinas por esos territorios cuando se supone que el que pierde… paga. Que el tratado indica y manda que Bolivia haga uso eterno de los puertos de Arica e Iquique, es cierto. Y que Chile construyó un tren entre Arica y la Paz también.

