El canal de Panamá fue una aventura, una proeza,
un desafío, una cosa conveniente, un negocio muy rentable.
Unir los océanos mediante un canal en algún lugar de la parte más angosta del continente. Ya en la historia, los españoles vieron lo valioso de realizar ese proyecto. Existía la necesidad de cruzar de un lado a otro en poco tiempo, evitando el Estrecho de Magallanes y sus peligros.

